19 Jun Fiesta Anual de Antiguos Alumnos
El pasado sábado, 13 de junio, el centenario Colegio María Inmaculada de Mora acogió la tradicional fiesta anual organizada por su Asociación de Antiguos Alumnos. El evento, que se celebra desde la creación de la asociación a finales de la década de los 70 al finalizar cada curso, reunió a más de ciento treinta ex estudiantes en una jornada marcada por los reencuentros.
Como cada año, la celebración tuvo un carácter especialmente conmemorativo al cumplirse el 25º aniversario de la graduación de la promoción 2000-2001, reconocida por ser uno de los primeros cursos mixtos en la historia del centro educativo. Un total de veinte integrantes de esta promoción estuvieron presentes para recibir su merecido homenaje.
Los actos comenzaron con una eucaristía preparada por los propios antiguos alumnos, la cual estuvo acompañada por los tradicionales cantos propios de las celebraciones eclesiásticas teresianas.
Posteriormente, la jornada continuó en el salón de actos, en el que los asistentes pudieron disfrutar de la proyección de un vídeo conmemorativo que repasó el paso de los estudiantes homenajeados por la asociación mediante imágenes de la época y mensajes grabados por sus antiguos profesores, quienes quisieron estar presentes recordando los momentos compartidos en las aulas.
Como parte del acto, la Asociación de Antiguos Alumnos hizo entrega de un obsequio a todos sus socios. Este detalle fue elaborado de forma íntegramente artesanal por el taller de la Asociación que se reúne cada lunes en las instalaciones del colegio y que mantiene una activa colaboración en las actividades de la Fundación Escuela Teresiana. Recientemente, este mismo taller participó en los actos del 150º aniversario de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, celebrado el pasado mes de enero.
Para clausurar el encuentro, la organización ofreció un aperitivo a los asistentes. Este espacio de convivencia sirvió de broche final, permitiendo que distintas generaciones de antiguos estudiantes del Colegio María Inmaculada pusieran en común sus experiencias y anécdotas vividas entre las paredes de la institución, volviendo a pasear entre pupitres, recordando el olor las aulas y sintiéndose, aunque solo sea por unas horas, estudiantes del colegio que los vio crecer.
