Cultura de pensamiento

"La facultad de discurrir es la más noble y más importante del alma, por eso se debe cultivar con inteligencia, porque la mayor perfección del hombre es saber discurrir bien, perfeccionando su razón".  

-San Enrique de Ossó. Apuntes de Pedagogía nº39-

Nuestra manera de entender la educación se concibe desde y para la vida, por ello es primordial crear en nuestros centros una auténtica cultura de pensamiento. Lo fundamental en nuestro modelo pedagógico es enseñar a pensar a nuestros alumnos, lograr alumnos autónomos, que adquieran destrezas de pen- samiento para su vida, para resolver problemas y tomar decisiones.

Para conseguir que los alumnos desarrollen un pensamiento profundo, crítico y creativo, es necesario entrenarles, o lo que es lo mismo, crear un sistema educativo que enseñe a pensar. En la actualidad, dos reconocidos proyectos Thinking Based Learning (aprendizaje basado en el pensamiento) y Visible Thinking (Pensamiento visible), de Robert J. Swartz y David Perkins respectivamente, han sistematizado una serie de destrezas y rutinas para mostrar la forma más efectiva de que los alumnos fomenten un pensamiento eficaz mientras aprenden los contenidos curriculares, y para lograr que el estudio culmine en la comprensión de los contenidos y la capacidad de utilizarlos de una manera eficiente, así como en el desarrollo de destrezas y competencias que les servirán en sus vidas.

Las rutinas de pensamiento de David Perkins son estrategias cuyo objetivo es provocar un tipo de pensamiento (creativo, crítico...) o movimiento del mismo (conectar ideas, captar lo esencial) sobre un contenido. Consisten en unos pocos pasos concisos y claros que, practicados de forma constante, dan a los alumnos la capacidad de ser mejores pensadores. Son además metodologías eficaces de participación y aprendizaje compartido que facilitan la evaluación en el aula.

En esta escuela del pensamiento creativo y eficaz cobra especial importancia el concepto de metacognición (Robert J. Swartz), o lo que es lo mismo, la conciencia de los pasos y estrategias a seguir para solucionar un determinado problema, así como la evaluación sobre la productividad de las estrategias utilizadas, de forma que puedan cambiarse si no han sido eficaces. Los pasos descritos en la escalera de la metacognición no solo ayudan a crear un pensamiento eficaz, sino a fomentar estrategias y hábitos de aprendizaje entre las que elegir en distintas circunstancias.

El pensamiento visible permite la visualización del pensamiento y construye, gota a gota, una cultura de pensamiento. Es clave la documentación del aprendizaje, esto es, la recogida de evidencias y buenas prácticas para compartir con otros educadores, para hacer coaching y también para que los alumnos tengan delante de sus ojos todos los días recursos y herramientas permanentes para pensar. Facilita también otras vías alternativas para aprender y fomentan distintas inteligencias: visual, corporal, lingüística, lógico-matemática, etc.

La repetición, enfocada en los mismos mecanismos cognitivos y no en los contenidos, es el recurso para pasar de la comprensión a la construcción de hábitos o destrezas de pensamiento.

Los objetivos curriculares están establecidos oficialmente, pero son un marco que no agota el modo de aprendizaje. Por ello, nosotros queremos complementarlos con estrategias que permitan enseñar a pensar a nuestros alumnos y prepararlos para que, en el futuro, puedan resolver problemas con eficacia, tomar decisiones bien meditadas y disfrutar de toda una vida de aprendizaje.